domingo, enero 07, 2007

Haciendo balance

Mañana todos volvemos a la rutina después de tantas fiestas, reuniones, reencuentros y  comilonas. Mañana, en teoría, todo vuelve a la monotonía de l día a día. Por eso esta tarde me he planteado que ha llegado la hora de hacer el balance de las Navidades de este año.
Las Navidades siempre han sido unas fiestas que me han gustado mucho. Me inspiran un poquito de melancolía, pero es más alegría y fraternidad lo que siento. Así que una cosa compensa la otra. Este año, aunque se avecinaba un poco revueltillo nunca llegué a pensar que podría ser tanto.
Me ha dejado un sabor agridulce, un malestar que hasta el día de reyes no se ha eliminado de mi boca y de mi corazón. En toda familia hay problemas y ovejas negras y en la mía, no va a ser menos, tambián lo tenemos y es el que ha fastidiado todo. O por lo menos lo ha intentado. Hasta el día 4 de enero lo consiguió. Después de una Nochebuena nefasta, una Navidad pésima, llegó la NOchevieja en la que estaba recuperandome. Pero menos mal que ha llegado el día de reyes y, una vez más, gracias a mi padre, mi madre, mi hermano, mi madrido, cuñada y allegados (mi verdadera familia), todo se ha mejorado y ha sido un día especial y verdaderamente mágico. Ha habido sorpresas, lágrimas de alegría, risas y lo más importante unión y armonía entre todos.
Así que después de la tempestad siempre llega la calma y una vez más, tengo que darle las gracias a mi familia por estar en los momentos malos y alegrarlos. Y entre todos nos apollamos para superar los problemas y seguir adelante.
Después de tanto rollo el balance ha sido: Positivo porque de lo malo también se aprende y los que nos queremos de verdad salimos más fortalecidos y unidos.
Gracias por estar ahí cuando os necesito.
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