viernes, junio 25, 2010

Día de graduación


Había una vez un grupo de padres y madres que, por necesidades de la vida, tuvieron que tomar la decisión de dejar a sus hijos e hijas a cargo de un grupo de “seños”. Estuvieron buscando y buscando hasta que encontraron un Parque que era idóneo para ellos. Unos por cercanía, otros por recomendación, otros porque se encontraron un día con el centro y al visitarlo les gustó, otros por….. Cada uno por los motivos que sean, pero el caso es que coincidieron en ese mismo Parque.

El primer encuentro fue de sorpresa: ¿para qué quieren niños de 4, 6 u 8 meses libro de texto, pintura de dedos, plastilina, folios, pinceles, etc, etc.? Aquí aparece nuestro primer voto de confianza. Luego las primeras fotos tamaño carnet en las que parecían hombrecitos y mujercitas siendo todavía bebés para sus mamis y papis. Y llegó el gran reto: el 2 de septiembre tienen que quedarse con una persona desconocida, para la gran mayoría, la primera vez que se separan de mamá; y mamá de ellos. Sin embargo sabemos que se tienen que quedar; y aprovechando el desconcierto de los primeros momentos, los lloros de los compañeros, el entrar y salir de papás y mamás, salimos por la puerta corriendo para dar la vuelta, mirar por la ventana y aprovechar para sacar el kleenex porque no se sabe quién lloró más, esas dos primeras horas, si los niños y niñas o las mamás que se fueron solas. El periodo de adaptación unos lo pasaron sin enterarse, a otros les costó más, pero, al final, todos y todas entran felices a la clase con la seño.

Va pasando el tiempo y el nerviosismo del principio se va transformando en tranquilidad y paz cuando ves que tu bebé esboza una sonrisa cada vez que ve a la seño, que se va con ella sin pensarlo y que cuando vienes a recogerlo se pone a llorar porque no quiere marcharse. El objetivo principal está cumplido: Nuestros niños y niñas son felices en su nuevo Parque. Llegan las primeras fiestas, los primeros cumpleaños (que aunque todavía muchos no anden ya van cumpliendo el primer añito de vida), los primeros Reyes Magos, las primeras vacaciones de Navidad y, a la vuelta, menudo cambio. Ya todos andan, se han vuelto más independientes y se les ve progresar día a día.

Muchos de estos progresos son gracias a Ana, a África y a Nazaret que están ahí cada día con su paciencia infinita, con su amabilidad, su calma, su sabiduría, su cariño y sus abrazos y besos (a pesar de la gripe A, porque todos los que estamos cerca de niños sabemos que cura mucho más un beso y un abrazo que cualquiero otra cosa).

En esta Parque hemos compartido muchas cosas: primeros descubrimientos al mundo exterior, primeros pasos, primeras palabras, primeros cuentos, primeras caidas, primeras peleas, primeras palabras en inglés. Y digo hemos compartido porque gracias a la comunicación diaria y constante de las seños hemos podido ser partícipe los papis y las mamis también de todo esto que, sin vosotras, nos lo hubieramos perdido.

Yo, y hablo en nombre de todos los papás y mamás, traje un bebé y me llevo un niño lleno de salud, alegría y felicidad que lo sabe compartir con el resto de compañeros y compañeras. Todo, vuelvo a repetir,gracias a Ana, a África, a Nazaret, a Isa y el resto de las seños que se lo han sabido trasmitir. Por esta razón, por la sonrisa de cada uno de los niños y niñas que teneis cada día, os estamos eternamente agradecidas. Os mereceis lo mejor de la vida para que sigais compartiendolo como hasta ahora.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado hasta la próxima vez que nos crucemos en el camino de la vida.

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