sábado, mayo 08, 2010


La verdad que no tengo perdón de Dios. Hace una semana que mi niño me trajo el regalito del día de la madre y yo no he "presumido" de él todavía. Ha sido emocionante porque ya se va dando cuenta de es un día especial y me explica cómo lo hace. Ya tengo todo un hombrecito en casa, qué rápido está creciendo¡¡¡

No hay nada mejor como una buena presentación. Así que este sobre de papel con sus asas de goma eva imitando un bolso es fenomenal.

Además, esas florecitas "rojasles" tienen mucho mérito porque son las huellitas del creador del regalo. En cada flor puso su dedito con pintura de dedo (todo esto deducido, después de su explicación: mami así, así, pintura dedo, así).

No hay regalo que se precie sin que vaya acompañado de una preciosa tarjeta donde venga reflejado lo que deseas para la persona que lo recibe.
Y qué mejor para una madre que un Felicidades y un beso? Pues justo lo que venía reflejado en la tarjeta.

Y, ya por último, lo mejor de lo mejor. El último grito en bisutería fina. En bisutería de la cara, carísima porque va cargada de amor, de ternura, de ilusión y de inocencia de mi niño de dos añitos.


Cariño mío que te quiero
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